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4. Muy pronto se llamó catequesis al conjunto de los esfuerzos realizados en la iglesia, para hacer discipulos, para ayudar a los hombres a creer que Jesús es el Hijo de Dios a fin de que: por la fe, tengan la vida en su nombre, y para educarlos e instruirlos en esta vida y construir asi el cuerpo de Cristo.
5. La catequesis es una educacion en la fe de los niños, de los jóvenes y adultos, que comprende especialmente una enseñanza de la doctrina cristiana, dada generalmente de modo orgánico y sistemático con miras a iniciarlos en la plenitud de la vida cristiana.
6. Sin confundirse con ellos, la catequesis se articula, dentro de un cierto números de elementos de la misión pastoral de la Iglesia, que tiene un aspecto catequético, que preparan para la catequesis o que derivan de ellam primer anuncio al Evangelio o predicación misionera para suscitar la fe, busquedad de razón para creer, experiencia de vida cristiana, celebración de los sacramentos, integración de la comunidad eclesial, testimonio apóstolico y misionero.
7. La catequesis está unidad íntimamente a toda la vida de la iglesia. No sólo la extensión geográfica y el aumento númerico de la iglesia, sino también y más aún su crecimiento interior, su correspondencia con el designio de Dios dependen escencialmente de ella.
8. Los periodos de renovación de la Igleisa son también tiempos fuertes de la catequesis. Así, en la gran época de los Padres de la Iglesia, vemos a santos obispos consagrar una parte importante de su ministerio a la catequesis. En la época de San Cirilo de Jerusalén y de San Juan Crisóstomo, de San Ambrosio y de San Agustín, y de muchos Padres cuyas obras catequétistas siguen siendo modelos.
9. El ministerio de la catequesis saca enegía siempre nueva de los concilios. El Concilio de Trento constituye a este respecto un ejemplo digno de ser destacado: dio a la catequésis una prioridad en sus constituciones y sus decretos; de él nació el Catecismo Romano que lleva también su nombre y que constituye una obra de primer orden como resumen de la doctrina cristiana; este Concilio sucitó en la Iglesia una organización notable de la catequesis;promovió, gracias a los santos obispos y teólogos como San Pedro Canisio, San Carlos Borromeo, Santo Toribio de Mogrovejo, San Roberto Belarmino, la publicación de numerosos catecismos.
1. Dios, infinitamente Perfecto y Bienaventurado en si mismo, en un designio de pura bondad ha creado literalmente al hombre para que tenga parte en su vida bienaventurada. Por eso, en todo tiempo y en todo lugar, está cerca del hombre. Le llama y le ayuda a buscarlo, a conocerle y amarle con todas sus fuerzas. Convoca a todos los hombres, que el pecado dispersó, a la unidad de su familia, la iglesia. Lo hace mediante su hijo que envió como Redentor y Salvador al llegar a la plenitud de los tiempos. En EL y por El, llama a los hombres a ser, en el Espíritu Santo, sus hijos de adopción, y por tanto los herederos de su vida bienaventurada.
2. Para que esta llamada resuene en toda la tierra, Cristo envió a los apóstoles que había escogido, dándoles el mandato de anunciar el Evangelio: ¨Id, pues, y hacer discipulos a todas las gentes bautizándolas en el nombre del Padre y el del hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado. Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo¨ (Mt 28, 19-20). Fortalecidos con esta misión, los apóstoles ¨salieron a predicar por todas partes, colaborando el Señor con ellos, y confirmando la Palabra con las señales que la acompañaban¨ (Mc 16, 20).
3. Quienes con la ayuda de Dios han escogido el llamamiento de Cristo y han respondido libremente a ella, se sientan por su parte urgidos por el amor de Cristo a anunciar por todas partes en el mundo la Buena Nueva. Este tesoro recibido de apóstoles ha sido guardado fielmente por sus sucesores. Todos los fieles de Crsito son llamados a transmitirlo de generación en generación, anunciando la fe, viviéndola en la comunión fraterna y celebrándola en la liturgia y en la oración.
¨Padre, ésta es la vida eterna: que te conozca a ti, el único Dios verdadero y a tu enviado Jesucristo¨ (Jn 17, 3). ¨Dios, nuestro Salvador... quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento pleno de la verdad (1 Tim 2, 3-4). ¨No hay bajo el cielo otro nombre dado a los hombres por el que nosotros debamos salvarnos¨(Hch 4, 12), sino el nombre de JESÚS.